La Compañía de Jesús da la bienvenida a 33 nuevos novicios

Por Doris Sump

17 de octubre de 2018 - La Compañía de Jesús en los EE. UU., Canadá y Haití recibió a 33 nuevos novicios jesuitas este otoño en noviciados de California, Louisiana, Minnesota, Nueva York, Quebec y Haití. Han dado el primer paso en su camino hacia el sacerdocio o la hermandad jesuita, conocida como "formación jesuita", la cual puede llevar un total entre ocho a doce años.

En estos primeros dos años como novicios, estos varones aprenderán lo que significa vivir en comunidad, adoptar el ritmo de la oración diaria y profundizar su comprensión del llamado de Dios a la Compañía. Han dedicado sus vidas desinteresadamente al servicio de los marginados, de la iglesia, de Dios y entre sí. 

Los novicios del Noviciado Jesuita de San Estanislao de Kostka en Grand Coteau, Louisiana.

San Ignacio de Loyola, quien cofundó la Compañía en 1540, definió por primera vez los elementos de la formación jesuita en sus Constituciones Jesuitas. Los novicios jesuitas aún siguen este plan - adaptado al mundo moderno.

“Los novicios apoyan mejor las necesidades de la iglesia en el mundo moderno predicando el Evangelio de manera que todo tipo de personas puedan recibirlo”, dice el P. William O'Brien, SJ, director de novicios en el Noviciado Jesuita de San Alberto Hurtado en St. Paul, Minnesota. "Para esta misión, deben aprender a discernir la presencia de Dios en la amplia gama de culturas, sensibilidades y experiencias humanas que encontrarán." 

Novicios en el noviciado de los Tres Compañeros en Culver City, California.

Así comienza un programa integral de servicio, ministerio, estudio y oración, ideado metódicamente para ayudar a los jesuitas a crecer en su relación con Cristo e identificar la mejor forma de servirle a Él y a toda la humanidad. 

En el noviciado en California, la primera semana de los novicios comienza con una Misa de bienvenida y un almuerzo para los nuevos novicios, sus familias y otros invitados, dice el P. Stephen Corder, SJ, director de novicios en el Noviciado Jesuita de los Tres Compañeros en Culver City, California. Los nuevos jesuitas asisten a sesiones de orientación, asumen trabajos domésticos, comparten historias de sus vocaciones y visitan los ministerios jesuitas locales. En la segunda semana, hacen un retiro de tres días en silencio dado por los novicios de segundo año.

A partir de entonces, los días típicos en el noviciado consisten en clases impartidas por el director y su asistente (conocido como Socius), así como Misa diaria, oración en grupo, conversación sobre sus jornadas espirituales y quehaceres de la casa. 

Los novicios de Montreal aprenden sobre las Constituciones de los jesuitas.

P. Joseph Sands, SJ, director del Noviciado Jesuita de San Andrés Hall en Syracuse, Nueva York, observa paralelos entre el noviciado y lo académico (algo de lo que la Compañía sabe un par de cosas). “Compararía entrar al noviciado con comenzar la universidad. Creo que son bastante valientes para eso," dice. "Pueden estar nerviosos porque no saben exactamente hacia dónde se dirigen, pero una vez que entran, encuentran que es un ambiente muy positivo y humano".

De hecho, la comunidad jesuita de los novicios se convierte en su nueva familia. "Los novicios disfrutan de ir al cine juntos, andar en bicicleta, ir al gimnasio de la Universidad Loyola Marymount, jugar al voleibol en la playa, cocinar y hacer caminatas," dijo el P. Corder. 

Los novicios visitando a las Carmelitas Descalzas en Lafayette, Louisiana.

Por supuesto, que al mismo tiempo los novicios se mantienen cerca de sus propias familias. "Normalmente, los novicios tienen la oportunidad de visitar a sus familias durante las vacaciones de Navidad y a finales de junio, después de regresar de su programa de verano," dice el P. O'Brien. Los familiares y amigos cercanos llegan al noviciado para visitas y se mantienen conectados por correo electrónico y llamadas telefónicas.

En cuanto al trabajo descrito en las Constituciones de San Ignacio, los novicios completan una serie de "experimentos" para explorar sus vocaciones y ayudarlos a discernir las formas específicas en que podrían ser llamados para servir a la iglesia.

Novicios de Montreal y St. Andrew Hall en Syracuse, Nueva York, visitan Sainte-Marie among the Hurons (Sainte-Marie entre los hurones) en Midland, Ontario.

Por ejemplo, las experiencias para los nuevos novicios en California podrían incluir trabajar con retiros en prisiones, programas espirituales y salas de jóvenes a través de la Iniciativa Justicia Reparadora Jesuita [en inglés]; convertirse en voluntarios de capellanía en un hospital de bajos ingresos; cuidar a los ancianos en un asilo; dar clases particulares en la Escuela Misión Dolores; y proporcionar una presencia pastoral en el conocido programa de intervención de pandillas Homeboy Industries [en inglés].

"El propósito es descubrir que, al centro de nuestra misión, está un llamado a estar con personas marginadas, a entrar en las luchas del mundo y encontrar el rostro de Cristo," dice el P. Andrew Kirschman, SJ, director de novicios en el Noviciado Jesuita de San Estanislao de Kostka en Grand Coteau, Louisiana. "Todas estas experiencias ayudan a los novicios a crecer en la conciencia de Cristo trabajando con nosotros en el mundo de hoy."


El P. Andrew Kirschman, SJ, director de novicios en el Noviciado Jesuita de San Estanislao de Kostka (izquierda), con el P. Ron Mercier, SJ, provincial de los Jesuitas del Centro y Sur de los EE.UU. (derecha).  


Los novicios también realizan el retiro de 30 días en silencio de los ejercicios espirituales de San Ignacio, que comúnmente consideran la parte más significativa del noviciado.

"Sorprende a los novicios", dice el P. Sands. "Están agradecidos por la forma en que encuentran la atención, el cuidado y el amor de Dios por ellos".

Los novicios no son los únicos en un camino de descubrimiento. P. Corder ha encontrado que sus deberes le permiten ver la Compañía a través de los ojos nuevos de cada novicio.

"Siempre me impresiona su generosidad, compasión y deseo de caminar con la gente," comenta. "Tienen un buen sentido del humor y apertura hacia la gracia de Dios".

Los novicios tienen una gran variedad de instrumentos para tocar en el noviciado jesuita de St. Stanislaus Kostka en Grand Coteau, Louisiana.

Otra parte de las Constituciones de San Ignacio instruye a los novicios a embarcarse en un peregrinaje de un mes de duración "sin dinero ... pidiendo de puerta en puerta ... para acostumbrarse a la incomodidad en la comida y el alojamiento." La peregrinación enseña a los novicios a cómo adaptarse al misterio de Dios de maneras únicas, una habilidad necesaria que los ayudará para el resto de sus vidas como jesuitas, explica el P. O'Brien. "Además de una vida activa de oración y formación en teología cristiana, las cualidades de flexibilidad y empatía que Jesús ejemplificó son indispensables."

Los detalles de la asignación de peregrinaje varían en cada noviciado, sin embargo, los jesuitas generalmente se envían con un boleto de autobús solo de ida, poco o nada de dinero y solo con la ropa que tienen puesta. Se les indica regresar dentro de unas semanas a un mes.

“La peregrinación tiende a ser la pesadilla de toda madre. Ser enviado fuera del noviciado con un boleto de autobús solo de ida y solo $5 suena aterrador. Y sin embargo, hay un lado de la aventura - arraigado en la experiencia de vida de San Ignacio - que a los novicios se les hace inspirador, incluso cautivador," dice el P. Kirschman. "La etapa post-peregrinación está llena de gracia cuando los novicios regresan con un profundo sentido de confianza en Dios."

Los novicios en el Noviciado Jesuita de San Alberto Hurtado en St. Paul, Minnesota.

En el segundo año de su noviciado, los novicios son enviados a una misión con una tarea en una organización dirigida por jesuitas, similar a una pasantía. Llamado un "experimento largo," este segmento del noviciado dura varios meses.

Las largas experiencias para los novicios jesuitas en la Provincia del Medio Oeste han incluido ayudar con programas de Educación Pastoral Clínica en Omaha y Chicago, mientras que otros trabajaron en escuelas jesuitas como la Escuela Preparatoria Creighton en Omaha, la Escuela Secundaria San Ignacio en Cleveland y la Escuela Secundaria Nube Roja en la Reserva India Pine Ridge en Dakota del Sur. Otros sirvieron en centros sociales fundados por los jesuitas, como el Centro de Renovación Casa Romero en Milwaukee, Homeboy Industries en Los Ángeles y el Proyecto de Prisión Prosperar para la Vida en Nueva York [en inglés].

Cincuenta y ocho novicios jesuitas de Canadá y EE.UU. se reunieron en la Universidad Regis en junio pasado para un curso sobre la Historia de la Compañía de Jesús.

Como novicios, los jesuitas en los Estados Unidos y Canadá pasan uno de sus veranos en la Universidad Regis en Denver en una conferencia sobre la historia de los jesuitas, profundizando en la vida de San Ignacio mientras se encuentran con sus compañeros en otros noviciados.

Después de dos años, la esperanza es que los novicios tengan confianza en sus vocaciones, que hayan fomentado una relación más íntima con Dios y hayan desarrollado un profundo amor por la Compañía de Jesús. Al final de su tiempo como novicios, profesan sus primeros votos de pobreza, castidad y obediencia. 

Novicios jesuitas de segundo año de la Provincia Oeste de los Estados Unidos profesaron sus primeros votos este agosto en la Capilla del Sagrado Corazón de la Universidad Loyola de Marymount en Los Ángeles.

Ya no son novicios, se les llama "escolásticos" a medida que continúan a la siguiente etapa de la formación jesuita, Primeros Estudios, durante dos años de cursos de filosofía de postgrado.

Para aquellos que consideran la vida religiosa, ya sea con los jesuitas o en otra comunidad, el P. Kirschman sugiere que los jóvenes adultos "comiencen buscando a Cristo en el sufrimiento que los rodea."

"¿Puedes encontrar a Cristo presente en el desorden y el quebrantamiento de nuestro mundo, de nuestras ciudades e iglesias, de tu propio corazón?" pregunta el P. Kirschman. "Si es así, Cristo podría estar llamándote a trabajar con Él como compañero."

El siguiente paso, aconseja el P. Corder, es "orar, dejar que Dios te ame y encontrar un director espiritual con el que puedas hablar."


Por encima de todo, dice el P. Kirschman: "¡Confía en Cristo ... y ven a ver!"














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