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Una conversión ecológica para proteger la creación es demandada por líderes indígenas, jesuitas y cardenales

A principios de este mes, en la Universidad de Georgetown en Washington D.C., se realizó un encuentro mundial para compartir estrategias que protegieran nuestro hogar común: el planeta. Entre los asistentes destacaron líderes laicos y religiosos católicos, miembros de organismos internacionales, representantes de comunidades indígenas, 20 jesuitas y 10 cardenales. En el centro de sus conversaciones se hallaba una pregunta urgente: ¿Cómo puede la comunidad de fe vivir mejor el pedido del papa Francisco para atender los gritos de la Tierra y el llanto de los pobres?

Padre Paulus Wiryono Priyotamtama, S.J. (izquierda), rector y presidente de la Universidad de Sanata Dharma, y José Gregorio Díaz Mirabal (derecha), presidente de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA).

Esta conferencia, basada en lo que el santo padre llama “ecología integral” y copatrocinada por la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), la Conferencia Jesuita de Canadá y Estados Unidos, y otros grupos católicos comprometidos con el cuidado de la creación, se llevó a cabo como antesala al Sínodo de los Obispos a realizarse en octubre próximo en la Amazonía.

Cándido Mezúa Salazar (centro), cacique general de la Comarca Emberá-Wounaan y presidente de la Coordinadora Nacional de los Pueblos Indígenas de Panamá (COONAPIP) y el arzobispo Fridolin Ambongo Besungu (derecha), arzobispo de Kinshasa, República Democrática del Congo.

A continuación tres puntos claves de la reunión:

1. La Iglesia católica tiene algo esencial que ofrecerle al mundo: el concepto de ecología integral.

El papa Francisco usó con mucha frecuencia la frase “ecología integral” en su encíclica sobre el medio ambiente, Laudato si'. Dicha frase estuvo presente en toda la conferencia. ¿Pero qué significa? Básicamente, la ecología integral es la idea de que el bienestar del medio ambiente y el bienestar de las personas van siempre de la mano. En palabras del propio santo padre:

Cardenal Luis Antonio Tagle, arzobispo de Manila, Filipinas.

“Cuando se habla de “medio ambiente”, se indica particularmente una relación, la que existe entre la naturaleza y la sociedad que la habita. Esto nos impide entender la naturaleza como algo separado de nosotros o como un mero marco de nuestra vida. Estamos incluidos en ella, somos parte de ella y estamos interpenetrados. Las razones por las cuales un lugar se contamina exigen un análisis del funcionamiento de la sociedad, de su economía, de su comportamiento, de sus maneras de entender la realidad. Dada la magnitud de los cambios, ya no es posible encontrar una respuesta específica e independiente para cada parte del problema. Es fundamental buscar soluciones integrales que consideren las interacciones de los sistemas naturales entre sí y con los sistemas sociales. No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental. Las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza” (Laudato si’, §139).

Arzobispo Bernardito C. Auza (izquierda), Observador Permanente de la Santa Sede ante la ONU, y Ted Penton, S.J. (derecha), de la Oficina de Justicia y Ecología en la Conferencia Jesuita de Canadá y Estados Unidos.

Tuntiak Katan (centro), vicepresidente de la Coordinador de la Organización Indígena de la Cuenca del Río Amazonas (COICA).

2. La participación de cardenales y obispos, que escucharon las historias de los líderes indígenas durante gran parte de la reunión, reveló el compromiso de los representantes eclesiásticos con la protección de la creación.

La presencia y participación activa de líderes católicos de los más altos niveles de la Iglesia simbolizaron algo muy importante. Ellos ofrecieron charlas y fueron panelistas, aunque lo más remarcable fue el haber escuchado con atención los testimonios e historias de los líderes indígenas sobre la degradación ambiental y el cambio climático que afectan a sus comunidades. Los representantes eclesiásticos compartieron conversaciones individuales durante las comidas y los descansos. Cualquier resolución que tome la Iglesia católica para combatir la destrucción de la creación debe apoyarse en las experiencias de los más afectados por este problema.

Victoria Tauli-Corpuz, Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, con el cardenal Luis Antonio Tagle, arzobispo de Manila, Filipinas.

La líder kichwa Patricia Gualinga, defensora de los derechos humanos indígenas.

3. Todos estamos llamados a la “conversión ecológica”.

Según un informe del Catholic News Service, “los participantes pidieron un cambio, una “conversión ecológica” que lleve a un cambio de mentalidad, pero también a un cambio de estilo de vida, que tenga en cuenta la administración de los recursos del planeta. Los presentes discutieron una amplia gama de temas, incluido el papel de las mujeres en el movimiento ambientalista; cómo la Iglesia puede ayudar a las poblaciones indígenas que enfrentan la violencia durante sus esfuerzos por mantener sus hogares ancestrales; la pobreza; y la exclusión social vinculada a la degradación ambiental; además reflexionaron en torno al valor de estas preguntas en los cristianos y en aquellos que se preocupan por construir una cultura de la vida”.

Cecilia Calvo (izquierda) y Ted Penton, S.J. (derecha), de la Oficina de Justicia y Ecología en la Conferencia Jesuita con Fr. Roberto Jaramillo, S.J. (centro), presidente de la Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina y El Caribe (CPAL).

Cecilia Calvo, asesora principal de Justicia Ambiental de la Conferencia Jesuita y organizadora clave de la reunión, habló sobre la importancia de conectar temas como el cambio climático a nuestras vidas diarias. “¿Cómo estoy conectado a este tema amplio del cambio climático global? ¿Y cuál es mi papel en esa respuesta? ”, dijo Calvo. “Cuando observamos ese problema, debemos pensar qué está sucediendo en otras partes del mundo y cómo está conectado mi consumo, por ejemplo, a las comunidades indígenas en la Amazonía que se enfrentan al desplazamiento como resultado del desarrollo del petróleo, del gas o la minería. Estamos tratando de hacer estas conexiones y ver cómo cada uno de nosotros puede desempeñar un papel en la respuesta”.


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