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Alumnos de secundaria lideran esfuerzos para el acceso a la educación de los estudiantes indocumentados y de la DACA

11 de noviembre de 2019. — La voz de Yael Balbuena Basto se llena de emoción cuando habla. “Estoy aquí para romper el ciclo del miedo”, dice a un público de estudiantes y profesores de la preparatoria del College Brophy. “Quiero mirar a mis padres y decirles: ‘Todo estará bien. No tenemos que seguir viviendo con miedo’”.

Balbuena Basto es uno de los beneficiarios de la Acción diferida para los llegados en la infancia o DACA (por sus siglas en inglés). Él y sus padres llegaron a los EE.UU. sin papeles, pero a través de la DACA recibió documentos de trabajo y protección contra la deportación. Eso cambió cuando en el 2017 la administración del presidente Donald Trump promovió cambios en el programa, argumentando que la DACA era inconstitucional porque no había sido aprobada por el Congreso. El 12 de noviembre, la Corte Suprema escuchará los argumentos sobre la DACA y decidirá si el programa será constitucional en la primavera. Si el tribunal da un dictamen en contra, más de 700 mil personas pueden quedar sin documentación y en riesgo de ser expulsadas (en inglés).

Advocacy Club organiza una sesión educativa sobre migración con otros estudiantes.

Como estudiante de la preparatoria de Brophy, Balbuena Basto descubrió que no estaba solo. A través de un evento organizado en el campus por el Advocacy Club (el Club de la Defensa), llamado “Rostros de la DACA”, Balbuena Basto y otros estudiantes de la DACA hablaron abiertamente sobre sus experiencias como inmigrantes, rompiendo así estigmas sobre su estatus migratorio.

El evento despertó un gran interés en la promoción de la inmigración. La preparatoria de Brophy, una escuela secundaria jesuita en Phoenix, se ha visto particularmente afectada por el tema. El Advocacy Club estima que alrededor de una veintena de estudiantes en Brophy son indocumentados o beneficiarios de la DACA.

Después de la campaña “Rostros de la DACA”, Balbuena Basto se unió a la campaña DreamOn del Advocacy Club, cuyo objetivo inicial era crear conciencia y apoyo para los estudiantes receptores de la DACA y los indocumentados en el campus. Sin embargo, a medida que la campaña crecía, los estudiantes convirtieron su promoción en acción, organizando reuniones legislativas en la capital del Estado de Arizona y formando coaliciones con otros activistas de escuelas secundarias en todo el Estado.

“La campaña realmente lo cambió todo. Cambió mi mentalidad, mi propósito de vida, mi mundo”, confiesa Balbuena Basto. “La campaña me hizo darme cuenta de que nunca eres demasiado joven para abogar por lo que es correcto”.

Para Saúl Rascón Salazar, líder del Advocacy Club y beneficiario de la DACA, la campaña transformó su experiencia en la escuela secundaria. “Ni siquiera sabía nada sobre política, sobre mi estatus”, afirma. Fue a través de las preocupaciones de los miembros de la facultad en la preparatoria de Brophy que Salazar comenzó a abogar en su nombre y por otros receptores de la DACA. “Los valores que Brophy promovió fueron la piedra angular en esta campaña y en mi formación como persona”, explica.

En 2018, la Campaña DreamOn se asoció con Aliento, una organización local juvenil e indocumentada, para abogar por un proyecto de ley estatal que proporcionaría matrícula estatal a los estudiantes indocumentados que se gradúan de las escuelas secundarias de Arizona. Hasta entonces, los estudiantes universitarios indocumentados habían pagado como matrícula fuera del Estado casi tres veces más que la de sus compañeros documentados (en inglés).

La campaña organizó manifestaciones para crear conciencia sobre el proyecto de ley en el campus y promovió maratones telefónicas y cartas a los representantes del Estado de Arizona expresando su apoyo al proyecto. En enero de 2019, la campaña organizó un día de promoción legislativa con estudiantes de secundaria de todo Arizona, presionando así a sus representantes para que apoyaran la reducción de la matrícula.

Los miembros de la Campaña abogan por el acceso a la educación de los migrantes con sus representantes estatales.

“Sentí una sensación de esperanza al ver a todos los presentes, que se tomaron el tiempo para estar allí. Para muchos de ellos fue su primera vez interactuando con legisladores y luchando por algo, especialmente un tema tan controvertido como la inmigración”, dice Salazar. “Pensé ‘oh, estas personas están realmente dispuestas a apoyar, no sólo a publicar en Instagram’”.

Cuando el proyecto de ley no fue aprobado por el senado del Estado, los estudiantes lo sintieron como un golpe personal. “Todo nuestro esfuerzo fue colocado en un pedazo de papel”, dice Balbuena Basto. “Esperaba que todo el mundo dijera que sí, pero hubo mucha gente que dijo que no, y se sintió realmente como una bofetada en la cara”.

Sin embargo, en agosto de 2019, la Junta de Regentes de Arizona votó a favor de establecer una tasa de matrícula reducida para los estudiantes indocumentados en Arizona, bajando su matrícula anual de cerca de 30.000 dólares al año a unos 16.000 dólares.

El director del Servicio y Abogacía Ignaciano en Brophy, Will Bratt, atribuye la decisión de la junta a “la energía, pasión y atención que los estudiantes trajeron al movimiento. Y quisiera destacar esto como el trabajo más vivificante que he hecho como educador hasta ahora. Este caso es un ejemplo de cómo las instituciones privilegiadas pueden aprovechar dichos privilegios y recursos para lograr un cambio social”.

Saúl Rascón Salazar habla sobre sus experiencias como receptor de DACA y líder de Campaña en una escuela local.

Salazar recibió la noticia a través de un mensaje de texto justo después de mudarse a Los Ángeles para asistir a la Universidad Loyola de Marymount. “Fue un momento especialmente feliz saber que la campaña jugó un gran papel en la decisión”, afirma.

Ahora, Salazar dirige su atención a las audiencias de la Corte Suprema sobre la DACA. “Me preocupa porque es mi vida”, confiesa. “Creo que es hora de que consideremos esta cuestión como un asunto bipartidista”. Independientemente del resultado de la Corte Suprema, Salazar dice que la DACA es un estatus temporal. Debe ser renovado cada dos años y no ofrece un camino a la ciudadanía. “Es un asunto bipartidista que hay que solucionar antes de que las cosas se salgan de control”, añade. “Y estamos empezando a verlo con el aumento de la población indocumentada”.

El 12 de noviembre, miembros de la red jesuita se reunirán en la Corte Suprema de Washington, DC, para mostrar su apoyo a los beneficiarios de la DACA. Sepa cómo puede unirse a nosotros o tomar acción en su comunidad a través de la Campaña de Oraciones de Esperanza de la Red de Solidaridad Ignaciana (en inglés).


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