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P. James Martin, SJ: La espiritualidad ignaciana puede guiarnos en esta tormenta

20 de marzo de 2020. — el P. Jim Martin, SJ, reflexiona sobre cómo podemos aprovechar la tradición de la espiritualidad ignaciana para enfrentar a la pandemia del coronavirus con fe, esperanza y amor.

La reflexión del P. Jim Martin fue difundida en el programa de podcast AMDG [en inglés] el último 18 de marzo. A continuación les presentamos una transcripción editada de la conversación.

Mike:

Las cosas se están desarrollando rápidamente aquí. Era solo el miércoles de la semana pasada y ahora estamos hablando un lunes por la tarde y las cosas han comenzado a evolucionar vertiginosamente en los Estados Unidos. ¿Dónde han estado su mente y su corazón en estos días desde que esta situación comenzó a golpearnos?

P. Jim:

Estuve en una peregrinación por Tierra Santa del 28 de febrero al 8 de marzo. Tuvimos una persona en nuestro viaje que había estado en contacto con un paciente que, posteriormente, había desarrollado el coronavirus, pero la peregrina estaba bien. Nos pusimos en cuarentena cuando regresamos y luego parece haber caído todo en un espiral.

Mis pensamientos se dirigen a ayudar a las personas a no entrar en pánico y apoyarlas para que superen su crisis; pero, al mismo tiempo, ser realistas sobre el sufrimiento que va a ocurrir. Pienso particularmente en los Estados Unidos, tal vez incluso en nuestras familias, entre nuestros amigos y comunidades religiosas. Vivo con tres muchachos mayores de 80 años, así que estoy muy preocupado por ellos. Es un momento muy confuso para las personas, incluyéndome a mí, pero estoy tratando de permanecer centrado en Dios y saber que Cristo está con nosotros en todo esto.

Mike:

Entonces, está tratando de asegurarse de que la gente esté tranquila y no se asuste o se preocupe, pero también reconoce que, de cierto modo, en el horizonte hay alguna pérdida para todos nosotros.

P. Jim:

Sí, creo que el pánico nunca es una buena idea. San Ignacio de Loyola habló sobre dos movimientos que están en conflicto dentro de nosotros. Uno es el movimiento hacia, como dice San Ignacio, una ansiedad corrosiva. Creo que es un gran término. Las cosas que nos entristecen, que nos ponen obstáculos falsos, todo lo que nos atrae hacia abajo, que nos lleva a la desesperación, y que él llama el espíritu maligno. Eso nos aleja de Dios.

Pero se refiere también al buen espíritu, que es el espíritu que nos dirige hacia Dios, que es básicamente el espíritu de la esperanza, de la calma y la confianza. Esto es lo que sentimos por dentro. Nos asustamos. Nos preocupamos. Nos enojamos porque las cosas no marchan bien o porque alguien no está siguiendo nuestro consejo. Pero es el espíritu de calma, esperanza y confianza lo que realmente viene de Dios. Entonces, puedes preocuparte, por supuesto, y tomar precauciones. La gente puede estar asustada, pero es un hecho que el pánico no proviene de Dios porque realmente nos impide pensar con claridad sobre estas cosas.

Mike:

Estamos siendo bombardeados con noticias todo el tiempo: en las redes sociales, en la televisión, en nuestras conversaciones. Dentro de todo eso, ¿qué roles crees que la comunidad de fe y los líderes de la fe tienen que jugar, qué es lo que ofrecemos?

P. Jim:

Creo que ofrecemos la capacidad de ayudar a las personas a entender todo esto. Es decir, para ser sincero, cuando las personas están pensando en enfermarse y morir, es la comunidad de fe la que les brinda una perspectiva al respecto y les da, en cierto sentido, esperanza. Y, particularmente, en la cosmovisión cristiana, les ofrecemos el sentido de la vida eterna y la resurrección. Creo que debemos ser honestos al respecto: la gente va a lidiar con la enfermedad y la muerte.

También hay una invitación en la cosmovisión cristiana para recordar que Cristo está con nosotros, que Jesucristo, quien ha resucitado y está presente a través del Espíritu, experimentó estas cosas. Quiero decir que la mitad de su ministerio fue sanar a personas enfermas. Entonces, la pregunta es, ¿por qué está sucediendo esto? ¿Por qué Dios no nos está sanando? Esas son preguntas sin respuesta. Pero el hecho es que Jesús nos acompaña y está con nosotros; nos comprende y sabe por lo que estamos atravesando.

Mike:

Uno de los caminos en la comunidad cristiana que transitamos con Jesús es a través de nuestras comunidades de fe, a través de la reunión. Pero ahora estamos en un momento en el que muchos de nosotros no podemos hacer eso. ¿Cómo hacer comunidad cuando no podemos encontrarnos en persona?, lo cual es esencial para los católicos especialmente.

P. Jim:

Por ejemplo, lo que he estado tratando de hacer en los últimos días es utilizar el Facebook Live y atraer a la gente para compartir la fe.

En los jesuitas existe la tradición de la unión de corazones y mentes. Piensa en San Ignacio y los primeros jesuitas, como Francisco Xavier, el principal de ellos, que recorrió el mundo y nunca volvió a ver a Ignacio, pero se unió a él en la oración. Existe el sentido del cuerpo de Cristo místicamente unido. Creo que realmente es una idea poderosa en este momento.

Mike:

¿Hay cosas de la tradición ignaciana en las que se puede invertir algún tiempo en estos días?

P. Jim:

Alguien me lo acaba de señalar. Estaba frustrado por algo y atribuí a alguien un hecho reprobable. Dije: "Oh, eso es tan egoísta", la forma en que esa persona está lidiando con el coronavirus. Y un amigo me dijo: "No lo sé. Tú sabes que asumir que la motivación de esa persona es egoísta no parece que provenga del buen espíritu". A eso se le llama presunción. Asumes lo mejor de las personas.

En términos de oración, muchas personas están por su cuenta en este momento. Tendrán miedo. Por ello es realmente poderosa la tradición ignaciana de las meditaciones guiadas y de la oración contemplativa; la contemplación ignaciana, como se le conoce a menudo, donde te imaginas hablando con Jesús.

Mike:

Su ministerio ha estado on line durante buen tiempo y, como usted ha dicho, ha compartido su fe sobre el Evangelio el domingo. ¿Cómo ha sido esa experiencia?

P. Jim:

Fue muy buena. Tuvimos 38,000 personas siguiéndonos, que es una congregación de un tamaño considerable. Quería ofrecer el Evangelio a la gente ya que no iban a misa, entonces ¿dónde iban a hablar sobre el Evangelio? Considero a las redes sociales como una forma de conocer a la gente desde el lugar donde se encuentran, y eso es lo que hizo Jesús.


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